.
. . . y cuando la muerte pusiera un término a mi existencia, me
colocasen para dormir el sueño de oro de la inmortalidad a la orilla del
Betis, al que yo habría cantado en odas magníficas, y en aquel mismo
punto donde iba tantas veces a oír el suave murmullo de sus ondas . . . .(Desde mi celda . Carta III;Bécquer)
FUENTE: http://entradium.com/entradas/becquer-un-retorno-anhelado
